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Hoy en día, conviven
diferentes formas de familias, tradicionales o no, todas
en sus múltiples variantes son el espacio simbólico
y real donde se desarrollan y crecen las personas.
La familia es como un engranaje, que gira y gira en
el devenir de la vida, donde cada integrante influye
y es influenciado por los otros miembros del sistema
familiar. Cuando una familia es feliz, y cada uno de
sus integrantes puede expresarse, compartir sus logros,
brindar protección y amor, estamos ante un engranaje
familiar bien aceitado. Pero aveces, este engranaje
se oxida y empieza a hacer ruido o se detiene y empieza
a deteriorarse y allí se produce el desgaste
y deja de funcionar. Y es entonces, cuando surge el
sufrimiento, los conflictos, la enfermedad y en el peor
de los casos la muerte. La muerte física o bien
la muerte simbólica, que es la muerte de los
sueños, de las motivaciones, de los proyectos
propios o compartidos.
En las familias se cruzan generaciones diferentes, donde
abuelos, padres e hijos , necesitan armonizar sus necesidades
y esto es lo complicado. Cada etapa de la vida requiere
del ajuste necesario, para que el ciclo vital de la
familia continúe y no se atasque el engranaje
que da vida y sustenta a las personas que conforma esta
suerte de sistema humano tan peculiar, fundante de la
vida de cada ser humano.
La Terapia
Familiar, resulta de gran utilidad para limpiar, aceitar
y articular las piezas, de tal manera, que nuevamente
el engranaje familiar funcione armoniosamente, adaptándose
a los cambios que la vida otorga. Comprender y aceptar
los cambios, es entender que la vida no se detiene y
todo fluye naturalmente.
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